Hablamos con la artista catalana sobre cómo ha sido la concepción y posterior realización de su primer cortometraje, el cual ve la luz tras 3 años “incubando”.

Si analizamos la obra artística de Rachel Demetz, podemos definirla con tan solo tres adjetivos: psicológica, surrealista e introspectiva. No se parece a nada que hayamos visto con anterioridad, algo realmente difícil de conseguir en un mundo ultra-creativo y en constante cambio. Por esa misma razón, su lenguaje visual resulta tan especial.

© Rachel Demetz

Con motivo de su estreno, conversamos con ella virtualmente sobre OVO, viajes en el tiempo y nuevos proyectos en el horizonte.

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OVO ha resultado ser un nombre idóneo ya que has estado gestando este proyecto durante tres años. ¿Qué ha supuesto este corto en tu camino?

La verdad es que es curioso porque OVO y la mayoría de cosas que están en este corto, son fruto de obsesiones que tengo con números o formas. En este caso es el número 3. OVO tiene 3 capítulos, 3 personajes y un título con 3 letras. Justo, además, ha acabado saliendo a los 3 años de su grabación. Lejos de esto, OVO para mi ha sido un espejo. Cuando lo grabé, mi mente, aunque no lo viese tan claro en ese momento, era un caos. Eso se vio reflejado en el rodaje y durante estos 3 años lo que ha ido sucediendo es que se ha moldeado a la par que mi cabeza. Ahora todo está claro y conciso y no puedo seguir arrastrando penas del pasado. Lo que más me gusta de OVO es que yo pensaba que no iba a dejar morir algunos aspectos de mi para nacer con otros más positivos y evolucionados, pero al final sí que ha sido así.

¿Ha evolucionado el concepto que tenías en mente desde el momento de la grabación hasta ahora? ¿Tiene un sentido distinto para ti después de tanto tiempo?

El concepto no, de hecho creo que ha cogido más fuerza con el tiempo. Pero sí que obviamente, después de tanto tiempo, hubiese grabado cosas diferentes. Al final estaba muy verde al ser mi primer corto y más aún como directora, aunque aún así, sentí que pertenecía a ese lugar y a esos días de rodaje. Como que era mi deber estar allí rodando eso sin saber cómo. Pero lo que corresponde al lenguaje audiovisual, tenía y tengo mucho que aprender.

¿Qué representan ambos personajes? Es decir, ¿quién es Mia y quién es Ámbar?

Mia es la protagonista del corto, alguien normal como tú y como yo que sabe que debe zanjar relaciones y situaciones tóxicas, pero quizás no sabe cómo. Ámbar es la personificación de su ansiedad. Encontramos a Mia en unas escenas de su vida en la que decide dejar atrás su relación con Ámbar, aunque después del evento de “La gran tormenta” Mia ya no percibe el mundo como antes y no puede ver los rostros de la gente excepto el de ella. ¿Se puede dejar atrás lo único que conoces y configura tu día a día?

Es la primera vez que te embarcas en la creación de un corto. Visualmente, ¿qué te gustaría transmitir o aportar? ¿Cuál dirías que es tu mayor rasgo diferenciador?

Me gustaría que el color inunde la escena, que sea inmersivo. Creo que mi rasgo diferenciador es venir de las artes plásticas. La combinación de diseño, texturas y el vídeo.

¿Tienes en mente algún nuevo proyecto de este calibre? 

Sí. OVO es parte de una trilogía, tengo los otros dos guiones hechos, pero faltaría el tiempo para poder realizarlos. También tengo otro corto entre manos que me gustaría realizar antes de esas dos entregas. No tiene nada que ver con la trilogía y quizás, por eso, le tengo más ganas.

Por último, si pudieses viajar atrás en el tiempo, ¿qué le dirías a la Rachel de hace tres años?

Que no había prisa. Que se comunicase más con el equipo y entendiese que es importante salir del universo creado en su cabeza, de vez en cuando, para que el resto lo comprenda. Creo que eso no lo hice y el equipo estaba un poco perdido a la hora de rodar. Tengo que decir que algo de eso me gustaba, pero al final está en juego el tiempo de muchas personas y todo el trabajo y esfuerzo que le ponen. Es justo que sepan lo que va a pasar y que puedan aportar. Venir de la pintura e ilustración donde lo haces todo sólo a hacer el salto con el audiovisual creo que es duro en ese aspecto. No lo comprendía. Lo que me llevo de estos 3 años es que he salido de una burbuja en la que quería hacerlo todo yo a saber la importancia de delegar y contar con el apoyo de gente que tiene las mismas ganas que tu de sacar el proyecto hacia adelante.

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© Rachel Demetz

La gran tormenta, un evento ocurrido hace ya tiempo, altera las señales terrestres. La protagonista de este film, Mia, se verá más afectada que el resto de población haciendo que no pueda ver el rostro de las personas. La única cara que puede reconocer es la de Ámbar y aún así, ha decidido cortar su relación con ella.

Mia: @m_artinart
Ambar: @juliasobron
Camarera: @desireisnothere
Dirección: @racheldemetz
Ayudante de dirección: @yuhniversia
Dirección de foto y cámara: Mayté Pardo
Estilismo: @adrianabarrst y @holistic_signature_
Ayudante de cámara: @alcorbalan
Dirección de arte: @racheldemetz
Ayudante de dirección de arte: @imma.espinach
Sonidista: @fgtuaten
Diseño de sonido: @vonzoband
Edición: @racheldemetz
Efectos especiales: Nestor Ares
Corrección de color: @albapetrichor
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En colaboración con: @wearekling@lazyoaf y @ellesse .
Agradecimientos especiales a: @depolh y @nicobarriosart.

Words Adriana Barreno

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