La nueva propuesta menswear de Prada para el Otoño/Invierno 2021 titulada “Possible Feelings” y concebida por los diseñadores al cargo, los co-creativos Miuccia Prada y Raf Simons, presenta un escenario intimista y básico, cosa que no quiere decir que no tenga alto contenido estético, además de un minucioso cuidado por el detalle. Con esta colección ambos nos presentan su concepción de la nueva libertad.

Un desfile repleto de entusiasmo, movimiento, sensibilidad y autenticidad, con una banda sonora electrónica, “Narcosis & Spektre”, creada por Plastikman especialmente para la ocasión, en la que explora los sentimientos derivados de la introversión y el aislamiento al que estamos sometidos. Conjugando a la perfección con el rol versátil de la escenografía, concebida por el arquitecto neerlandés Rem Koolhaas, a cargo del estudio OMA. Ambos aportan perfecta entonación a la fuerza que confiere el desfile, siendo un faro de luz al final del camino que nos guía a una nueva etapa. 

En un punto dado, los modelos comenzaron a bailar. El genuino gesto sorprendió a Raf Simons quién añadió que “aportó un dinamismo y positivismo inesperado dotando de una nueva visión al desfile”.

La colección se centra en las líneas rectas y depuradas, los puntos de color presentes en los guantes con “pocket” (que enfatizan la falta de contacto o de tacto), botones XXL, la comodidad y estampados constructivos, tan característicos de ambos diseñadores. De esta manera, nos deshacemos de abalorios innecesarios que nos imposibilitan el día a día y nos quedamos con lo realmente importante: el cuerpo como elemento principal. Raf Simons alegó que “no es el momento adecuado para ser demasiado exuberantes” por lo que podríamos resumir esta colección en: moda seria para momentos serios.

Posteriormente al desfile, el momento que más ha captado la atención de los espectadores fue la conversación que mantuvieron ambos creativos con alumnos universitarios ubicados en diversas partes del globo. Desde estudiantes de diseño, periodismo de moda, arquitectura o filosofía. Cada uno tuvo la oportunidad de hacer varias preguntas a Miuccia Prada y Raf Simons, quienes seguían en ese escenario oscilante, ubicado en la sede de Prada en Milán. De dicha conversación sacamos ideas muy interesantes que nos orientan un poco más sobre la visión que tienen, en este caso desde la firma italiana, sobre la evolución del concepto moda, hacia dónde se dirige y cómo nos va a afectar como individuos. 

La moda cuenta la historia de la sociedad a la que pertenecemos. Por eso, ya somos capaces de prever que durante los próximos años aparecerá una corriente que dé suma importancia al tacto, a la comodidad y a la sencillez, elementos que podemos reconocer desde esta misma temporada. Sin olvidar el impacto tecnológico que constituye parte fundamental la pandemia, el elemento principal en nuestra nueva forma de comunicarnos y, en este caso, el principal instrumento que tienen las marcas de llegar a sus seguidores. Un movimiento tecnológico que, por el contrario, parece estar en recesión en cuanto a la fabricación y su producción. 

Volvemos a darle mucha importancia al comercio local, debido al grave impacto económico que está sufriendo la industria, además de una ola creciente que aporta valor a la manufacturación artesana, a lo personal y el movimiento ecológico. Hay cosas que no pueden sustituirse, como el contacto humano, por esa razón hallamos una tendencia en auge que aporta de nuevo valor a la labor de los profesionales de la artesanía y la dedicación personal en la confección. La tecnología es una gran herramienta de comunicación pero no debe condicionarnos a la hora de trabajar. El futuro reside en una mayor apertura, es decir, dar más facilidades a los creadores además de una mayor inclusión y, sobretodo, fomentar el positivismo.

En la conversación, también se plantean temas como el significado de la moda, definida por Miuccia Prada como “una performance por la cual vemos los continuos e incontables cambios que sufre la creación de nuestra identidad (tanto personal como colectiva)”. Mediante sus elementos tangibles, la ropa y los complementos, instauramos una especie de escenografía de la propia personalidad de cada uno en sus múltiples aspectos, creando así un dialogo visual en el que los componentes más disparatados (a priori incompatibles) pueden encontrarse. La ropa y los complementos nos ayudan a definir nuestra personalidad, lo que queremos enseñar al mundo: sexualidad, poder, rebelión… Sin querer nos encorsetamos en ciertos estilos pensando que es así cómo debemos vernos para descubrir que podemos cambiar radicalmente o añadir elementos distintivos, cambiando así la manera en la que nos percibimos. Mediante ella mostramos el deseo de anticipar el futuro pero también es una constante reminiscencia al pasado, el arte, la vida cotidiana, nuestros pensamientos, sentimientos, aficiones… La moda es un retrato fiel de un momento concreto y de aquello que sucede. 

Por lo tanto, no se trata de controlar e imponer, si no de tomar el control de una manera creativa y utilizar esos momentos espontáneos de la historia bajo esa creatividad. En los próximos años asistiremos a una representación de las restricciones que sufrimos y las inconmensurables ganas de volver a disfrutar. De la manera en que funciona la industria, a base de ciclos y repeticiones, es posible que vivamos un resurgir de los “locos años 20” en cuanto a desenfreno y opulencia se refiere. 

Words Adriana Barreno

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