Analizamos cómo han sido los primeros meses de la maison sin Karl Lagerfeld al mando. ¿De qué manera ha afectado el cambio de diseñador creativo? ¿Ha logrado su sucesora, la francesa Virginie Viard, cumplir las expectativas y continuar el legado del Káiser? A continuación, respondemos a estas y más preguntas.

Este año, el mundo de la moda emprendió su nueva temporada otoño/invierno 2019/2020 sumida en un profundo luto por la reciente perdida del Káiser de la moda: el incomparable Karl Lagerfeld. El 19 de febrero era trasladado al Hospital Americano de París, donde fallecía a las pocas horas debido al estado avanzado de un cáncer de páncreas, el cual había mantenido en secreto,  excepto para sus más allegados, con la intención de continuar con su vida laboral como de costumbre sin ningún sobresalto. 

La verdad es que este hecho era ya conocido entre los altos cargos de la firma, los cuales apresuraron al diseñador a que escogiera un sucesor, acto que ya tenía en mente desde hace años. Su legado recayó en su inseparable ayudante Virginie Viard, estilista francesa y mano derecha de Lagerfeld desde 1987. Viard se quedaba al cargo de la firma de lujo francesa valorada, en el mes de febrero, en 8 billones de euros y en 11 billones en junio del mismo año.

Lagerfeld junto a su mano derecha y sucesora en la maison francesa, Virginie Viard.

Una tarea muy difícil aunque haya estado tanto tiempo a su sombra, entre bambalinas, ya que el estilo que Karl aportó a la firma es todo un símbolo y un icono inamovible que se ha mantenido desde sus inicios. Gracias a él, cambió por completo la concepción que se tenía de Chanel tras la Segunda Guerra Mundial. Su fundadora, la casi mitológica Coco Chanel había sido tachada de colaboracionista con el régimen nazi, llegando a denunciar a los propietarios del edificio donde se encontraba su boutique para expropiarles. Tildada de antisemita e increíblemente insufrible, su firma cayó en picado durante los años 50, sus colecciones fueron vapuleadas por la critica y tras su muerte nadie quería estar vinculado con sus productos. 

Lagerfeld revocó las especulaciones asociadas a la firma francesa, acercando sus creaciones al público más joven, aprovechando la oleada de modernismo que reinaba en los años 80, llenando su icónico tejido tweed de colores vivos y patrones atrevidos e incorporando las tendencias de la calle, atendiendo a sus modelos a quienes convertía en musas por su rebeldía e incluyendo las nuevas tecnologías en sus diseños. Modernizó la marca en el más explícito sentido de la palabra. 

Aunque muchos aseguran que el desfile de la colección primavera/verano 2019 supuso una despedida del diseñador, al salir de la mano con su sucesora, en un estado más apagado de lo habitual. La verdad es que Lagerfeld ya había empezado a diseñar su siguiente colección, otoño/invierno, aunque no estaría presente en el momento de su muestra. El desfile póstumo, sirvió como un perfecto homenaje a su figura, encabezado por sus modelos predilectas y musas de la cinematografía que quisieron subirse a la pasarela para rendirle tributo. Un desfile muy emotivo que acabo entre las lágrimas de las modelos y su público.

Por lo tanto, no exageramos al afirmar que en la temporada de Autumn/Winter 2020 toda la expectación se centraba en Chanel. Rondaban múltiples preguntas, entre ellas: ¿Seguirá Viard el legado del Káiser? ¿Dará un giro creativo a la firma? ¿Cómo afrontará toda la expectación que se ha creado a su alrededor?

TEMPORADA OTOÑO INVIERNO 2019/2020. 

PRÊT-À-PORTER. 

El desfile comenzó con todas las modelos al frente del Chalet Gardenia, escuchando la voz de su mentor. La sensibilidad se palpaba en el ambiente y se reflejaba en los rostros de todos los presentes. Una estética sobria, dulce, inocente y de triste celebración reinaba en la puesta en escena, formada por tonos blancos, nieve artificial, casitas de madera decoradas con camelias de colores, incluso farolas y una mesa merendero, todo rodeado por un decorado de montañas nevadas que envolvía el Grand Palais. 

La colección, basada en la época invernal en la que la clase alta se traslada a sus casas rústicas en la montaña durante la temporada de esquí, consta de una gran variedad de tejidos para combatir el frío. La propuesta se inicia con la selección de tweed, en la que encontramos una amplia variedad de cuadros jaspeados y vichy en blanco y negro sobre pantalones, abrigos y chaquetas. Cara Delevingne es la encargada de la apertura, una de las últimas y más prolíficas musas de Karl, seguida de otras modelos recurrentes de la maison

Cuellos altos anchos para protegerse del frío, botas de esquí muy chic, tejidos lanosos, terciopelo y punto dominan la pasarela junto a estampados puramente invernales y contrastes entre tejidos rígidos y tejidos livianos que se encuentran en: pañuelos, camisas e incluso faldas. Siempre con el sello de la marca: collares, pulseras, pendientes con el icónico logo junto con las camelias. Reinan las siluetas rectas, a capas, ocasionalmente marcadas en la cintura con un cinturón joya. 

El maquillaje es muy suave, tonos nude y cejas naturalmente marcadas con un toque de blush en las mejillas, como si realmente hubiesen pasado el día en la nieve. El peinado es sobrio, como de costumbre, un recogido medio acabado con un pasador, logo incorporado, o una camelia de gasa. Los sombreros cobran un gran protagonismo, forrados con las mismas telas que las prendas. 

A mitad del desfile, la variedad cromática comienza a transformarse y podemos visualizar colores beige que irán evolucionando a tonos mucho más vivos como azules Klein y fucsias, presentes en trajes chaqueta, abrigos de plumas y vestidos rectos. Si empezábamos con tonos grisáceos para pasar a colores más vivos, llega la sección blanca, con la que concluirá el desfile. Iniciada por un majestuoso abrigo de piel sintética blanca, aparecen vestidos cortos con faldas de plumas volátiles, como si se tratase de un fénix renaciendo de sus cenizas. Penélope Cruz hace una estelar aparición portando una camelia blanca como tributo al diseñador.

Una música finamente sintética que se repite, prima durante toda la propuesta y concluye con un sonido metálico, como si se tratase de una respiración, que podría interpretarse como un alegato a que la marca está cesando y renaciendo, al mismo tiempo que aparece una Viard muy apenada y sin aspavientos saluda al publico congregado, volviendo entre bastidores de manera muy discreta.

Al concluir el desfile, todas las modelos se reúnen en el centro y de la mano comienzan su último paseo por la pasarela, entre lagrimas, junto a una gran ovación del público. De fondo, suena Heroes de David Bowie (canción compuesta en la época en la que vivía en Berlín) como un tributo a la madre patria de Lagerfeld. 

TEMPORADA OTOÑO INVIERNO 2019/2020. 

HAUTE COUTURE.

El desfile de Haute Couture es la primera carta de presentación de Virginie Viard como única representante de los diseños de la maison, por lo tanto, todo el mundo está expectante. 

El escenario es una gran sala de documentación, como si de una biblioteca interminable se tratase, compuesta por colores cálidos, madera, majestuosos sillones y una moqueta blanca. Una estética de “aire de trabajo”, sobria y de estilo refinado, como si presentase una transición entre las vacaciones en la nieve y la vuelta al día a día de una mujer trabajadora.  

El tweed, máximo exponente de la casa Chanel, es el encargado de iniciar la propuesta de Alta Costura para la temporada Autumn/Winter 2020. Seguido de cuellos altos, hombros muy realzados, siluetas rectilíneas y alargadas, zapatos bicolor y patrones muy rígidos destacan en la primera parte del desfile, una silueta que se va suavizando conforme va evolucionando pero siempre siguiendo un patrón semejante. 

Aparecen las mangas jamón e incluso las gorgueras hacen su acto de presencia, los tejidos jaspeados y colores neutros, con alguna nota de una  tonalidad más estridente como fucsia, aunque siempre predominan los colores empolvados. La muestra continua con vestidos muy femeninos, con una silueta heredada de los años 50, faldas abullonadas y cintura muy marcada, características propias del New Look. Grandes solapas adornan las chaquetas de traje pero no vemos exceso de abalorios, como estamos habituados, los pendientes son pequeños diamantes o, si son notorios, aparecen solo en un lado del rostro. 

Con respecto al maquillaje, los ojos captan toda la atención, marcados con un eyeliner contundente junto a cejas bien definidas. El resto se caracteriza por una piel y labios nude, resultando un look muy parisino. El peinado es igual para todas las modelos, recogido en una coleta  sin adornos y lacio. 

Los zapatos son de dos tipos: loafers o tacones altos, que se van intercalando aunque sin seguir ningún patrón ya que muchos vestidos largos van acompañados de zapato plano. 

Conforme las secciones del desfile van apareciendo, los hombros se van descubriendo simultáneamente, igual que los cuellos abiertos, dejando ver la piel del escote. Los botones, que al principio aparecen en los ojales de los abrigos, se utilizan ahora como complemento joya, emulando la columna vertebral. Flores bordadas, drapeados y gasas hacen su acto de presencia en vestidos de colores empolvados de tejidos muy livianos como sedas y otros más pesados con apliques de lentejuelas. Cuellos en V, descubren a una mujer sensual e intelectual, poderosa y delicada a su vez. 

Una música Groove, con toques R&B, nos transporta a esa sensación de sensualidad, protagonizada por voces femeninas, que acompaña perfectamente a las prendas. 

Al concluir el desfile, Viard aparece mucho más sonriente y próxima, podríamos decir que aliviada de la presión. Sabe que este ha sido su momento y el comienzo de una larga carrera frente a la maison Chanel. 

EL RESURGIR DE LA MAISON Y SU LEGADO. 

Ambas colecciones mantienen los elementos icónicos de la marca, aunque es evidente que hay diferencias puesto al cambio acontecido en la dirección creativa. La firma continua siendo la misma, pero es momento de renovarse e incluir nuevos patrones. 

Similitudes.

Si hablamos de similitudes entre temporadas, Chanel siempre ha sido alabada y criticada a partes iguales por este hecho. Algunos lo tildan de aburrido y poco sorprendente y otros glorifican esa sencillez y continuidad, una característica muy francesa. Por esa razón, no es de extrañar que encontremos similitudes en ambas propuestas. 

Una de las similitudes más obvias sería la utilización del mismo tipo de tejidos: tweed, seda, gasas y apliques como lentejuelas o bordados. Además, si hablamos de tweed, los símbolos siempre son y serán la marca de la casa: camelias, perlas, botones con su logotipo, el traje chaqueta y los zapatos bicolor. Por lo que sería realmente difícil no encontrarlos siempre en cada temporada. 

La silueta también podría entrar en nuestra categoría de similitudes dado que siempre se mantiene recta y se ejecutan pocos cambios en ella. Podemos encontrar las cinturas marcadas con algún tipo de cinturón (siempre con un aplique de bisutería) pero los pantalones, las chaquetas y los vestidos holgados siempre crean una figura similar. 

Diferencias.

Si nos centramos en los elementos diferenciadores de cada uno, es evidente la distinta utilización y distribución de los complementos. Mientras que en el prêt-à-porter su uso es patente: pañuelos, sombreros, collares, cinturones, pendientes, broches, brazaletes, todos son considerados una prenda más del look. En cambio en Alta Costura quedan en un segundo plano, siendo inexistentes o con una utilización mínima.

Otra diferencia que podemos apreciar es la paleta de colores escogidos, en Haute Couture los tonos se apagan y son mucho más empolvados que sus semejantes vibrantes en el desfile anterior. 

El mood de las modelos también podría significar un cambio, en el primero las emociones estaban a flor de piel y su maquillaje hace que luzcan mucho más inocentes y juveniles, en cambio, en Alta Costura, su maquillaje endurece sus facciones y su estilo al caminar es mucho más altivo y decidido. 

Virginie Viard por Frank Perrin.

HÁBITOS Y TRADICIÓN. 

Después de repasar sus similitudes y diferencias, nos damos cuenta de que Chanel siempre será Chanel. Lagerfeld supo recoger el testigo de su fundadora de una manera muy inteligente y siempre ha tenido en mente lo que ella ideó para su cliente potencial, por lo tanto, no dudamos de que Viard hará lo mismo durante su mandato. 

La conexión entre ambas colecciones es palpable, incluso parece un símbolo de continuidad entre ambas. Cada una de las colecciones refleja por lo tanto, el estilo y la identidad de la marca. Precisamente Chanel tiene muy claro ambos conceptos y siempre les ha funcionado perpetuarlos. Conocen muy bien a su público, tanto objetivo como aspiracional, y a sus clientas establecidas de Haute Couture, quienes demandan siempre un tipo de silueta y unos colores semejantes. Con tanta competencia entre maisons y marcas, es comprensible que su fórmula ganadora sea exactamente el mantenerse fieles a sí mismos y continuar con la tradición, algo que siempre fue muy importante para Karl. 

Au revoir, Kaiser.

Lagerfeld y su heredera e inseparable compañera, Choupette

Words Adriana Barreno.

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