El sábado 6 de julio, el mítico grupo alemán de synth-pop nos deleitó con un espectáculo único, una inmersión total en 3D.

Con la resaca aún latente de los sonidos electrónicos creados por Kyle Dixon y Michael Stein para la soundtrack de Stranger Things, no es de extrañar que encontrásemos a un público tan joven entre los asistentes al concierto ofrecido por Kraftwerk en la VI edición del Festival de Pedralbes. El electro más nativo está a la orden del día y su éxito es algo que nunca pasará de moda.

La banda fundada en los años 70 aterrizó (en el sentido literal de la palabra) con su nave espacial Spacelab en pleno corazón de Barcelona para ofrecernos un show innovador que debía ser íntegramente contemplado a través de unas gafas de 3 dimensiones.

Instalación de la exhibición Kraftwerk – Retrospective 1 2 3 4 5 6 7 en el museo MoMA

Aunque de la banda original solo encontramos al vocalista Ralf Hütter, el resto de componentes: Fritz Hilpert, Henning Schmitz y Falk Grieffenhagen no quedaron en ninguna ocasión en segundo plano; aunque puede que Hütter se llevase unos aplausos de más al finalizar la actuación por su estupenda interpretación con nada más y nada menos que 72 años de edad. Y es que el fundador, junto a Florian Schneider, de los pioneros del sonido electro no defraudó al poner voz, inconfundiblemente metalizada, al repaso de los míticos temas de la banda procedente de Düsseldorf que, en casi 50 años de carrera, no han sido para nada pocos. 

Kraftwerk no es solo música, además de ofrecernos un espectáculo auditivo con una exquisitez de sonido inigualable, nos sumergen en una odisea de imágenes tridimensionales que nos transportan desde las solitarias carreteras germanas con el tema Autobahn, a un ferrocarril llamado Trans Europe Express para finalmente llegar a un breve encuentro con las exquisitas modelos de Balenciaga en los años 50 en el turno del aclamado éxito The Model. Es lo que ahora se conoce comúnmente como una “experiencia” pero con una antigüedad obvia, ya que fueron los precursores de esta tendencia presentándose a sí mismos en el escenario como auténticos robots a medida de cada componente, imágenes que no pudieron faltar y que gracias a la tecnología fuimos capaces de tocar aunque solamente fuese un efecto óptico.

En resumidas cuentas, pocos artistas son capaces de sumergir e incluir a su público dentro de su actuación haciéndole partícipe de ésta de la manera tan elegante y sensacional como saben hacerlo Kraftwerk, quienes no ofrecen solo un concierto ofrecen una  auténtica vivencia. 

Words Adriana Barreno.

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